A Marcelo y Beatriz
Había una vez dos sueños hechos uno
de tanta vida compartida
Había una vez un viaje
que era sólo un punto en el mapa
con razones para escalar los muros del miedo
y ver del otro lado el verde eco de la arena.
Entonces
Los dos se iluminaron por el coraje de sentirse cerca
Se sostuvieron los ojos en silencio
Y elevaron las anclas y las plegarias
Se pusieron un lucero sin tiempo para la distancia
Con el viento y la luna a favor
Con las grietas de la ruta esperándolos en un crepúsculo soñado
Armaron valijas y aceitaron cadenas
Y ahora se van por la mitad de la espuma
Encendiendo rumbos en la sinergia de la búsqueda
Confiando en la cartografía de la convicción
Llevando a cuestas todo menos las dudas
Y entonces para ellos volver
no será una cuestión de huellas ni brújulas repetidas
Será con un sol inaugurado en los ojos
con la garganta llena de palabras terrestres
con los pies livianos del polvo del camino
porque volver de tan cerca de ese cielo original
solo puede significar algo parecido a volar
a amar mas libremente.
Y es por eso que deseamos que los acompañe
la poesía de la noche silenciosa
la música y la claridad
lo silvestre del amor
y así la única manera de llegar
será: juntos y a la par
J. y S.
2 de enero 2010